Véncete a ti mismo mientras te enfrentas al mundo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Misión reconocimiento... una historia verídica.


Así empezó...

Mi naturaleza es aventurera, y el día que por casualidad encontré un mapa en la taberna pensé que dado los antecedentes de mis otras expediciones iba a ser imposible, pero hubo un segundo día y tuve una corazonada,  a las exploradoras como raramente nos pasa, y nos produce algo parecido a una urgencia, un sentimiento de alerta y encanto que es difícil de ignorar, así que decidí ahí mismo salir en busca de la equis marcada con rojo.


El plan como conocedora del tema es (primero que nada) hacer un reconocimiento de la zona, sé que es bien importante dejar libres varias rutas de escape por si las cosas se ponen difíciles. Hace años que no voy a este tipo de misión, es raro pero ya dejé de recordar la vez que en un cerro me rodearon serpientes venenosas, o la vez que casi muero después de pasar no sé cuantos días en la montaña sin agua ni comida, ya ni siquiera tengo pesadillas de aquel oso con el que tuve que luchar, y eso que su piel está como alfombra al pie de mi cama. Creo que por esta falta de memoria de largo plazo esta “Indiana Jones” hizo lo que cualquier exploradora en su sano juicio; guardé una cuchilla en mi bota, busqué el látigo y desempolvé el sombrero.

Aparentemente el lugar está deshabitado, claro que los que estuvieron antes dejaron unas construcciones, pronto deberé asegurarme de que en verdad ahí no quede nadie, y también me di  cuenta de que mis instrumentos de medición están oxidados y ruego que sirvan, pero tal vez necesite construir unos nuevos,  más especializados para encontrar lo que busco.
Parece que se puede ver todo  desde lejos, pero yo sé muy bien que en este tipo de lugares siempre hay más de lo que parece y esas cosas difíciles de encontrar son las valiosas para mí… tierra fértil para sembrar, un clima favorable, una naciente de agua donde pueda bañarme y pensar en nada, y por supuesto una vista privilegiada que me invite a quedarme ahí, donde por las noches me alumbre la luz plateada de la luna y el cielo lleno de estrellas me haga recordar porqué llegué ahí en primer lugar.


Esta aventura  es una novedad, mi decisión de salir en búsqueda de algún tesoro escondido es de lo más estimulante,  y les voy a contar un secreto… "los tesoros más valiosos no se encuentran por casualidad", ese día en la taberna alguna fuerza dejó el mapa en mis manos, pero la decisión de ir en su búsqueda es solo mía, y sé que muchas otras personas llegan a tener otros mapas pero mi recomendación es: “esperen sentir  la corazonada” y así de no encontrar tesoros no se van a sentir mal, siempre van a tener la satisfacción de seguir su corazón.   

Fin ...



Contar hasta 10, contar hasta 10,  contar hasta 10,  contar hasta 10,  contar hasta 10,  contar hasta 10,  contar hasta 10,  me repito contar hasta 10,  antes de hacer alguna estupidez, pero por supuesto nunca me acuerdo de contar hasta 10.

Aunque lo tenga bien merecido nadie tiene derecho a insultar a ningún idiota, en serio traté de zafarme diciéndole que había escuchado mal y que no era con él, pero el idiota tiene buen oído y me escuchó perfectamente. Después de semejante pelada intenté disculparme pero el mal ya estaba hecho.  Se fue furioso y aprendí varias cosas:

1.                                    1.  A veces creo que cuelgo el teléfono y tal vez que la gente siga ahí!
2.                                     2.  La palabra idiota puede que sea más fuerte de lo que yo creo
3.                                      3.  Al insultar terminé compartiendo la culpa de algo que no fue mi error.
4.                       4.  Debo hacer mejor manejo del estrés.
5.                                          5.  Nunca aplico lo de contar hasta 10
                                                      6.   Puede que la idiota sea yo, pero no tengo tanto problema con eso.



Nada fue fácil, nada lo es y nada la será...

Somos minoría pero aquí estamos, somos LAS personas necias,  y en serio estar vivos es un alivio después de todas esas luchas perdidas y otras ganadas, pero las victorias son menos. Cuando me miran como si fuera un bicho raro por seguir en pie me doy cuenta de lo doloroso que es estar vivos para nosotros los necios, porque no podemos vivir de ninguna otra manera; yo solo soy así, es lo que el mundo me ha permitido, tal vez sería solo un poco más fácil pensar y hacer lo que la mayoría, pero no me sale.                                    Y que la gente se sorprenda casi al punto de la decepción cuando ven que sigo viva!...?              Viene a mi mente la escena de la película 300 cuando Leónidas lidera el ejército y grita “Esparta” señalando que sigan a la batalla aunque las probabilidades no son las mejores. Yo solo digo que no tenían opción, en una guerra a muerte con unos gladiadores que más bien parecen bichos hambrientos de sangre, Es vivir o morir y analizando bien a los bichos fijo lo más fácil era morir pero los espartanos también eran necios.
 Para los necios no se trata de únicamente defenderse, la ofensiva es nuestro “modus operandi”, casi para todo, aunque somos pacíficos, lo que pasa es que la comparación es muy dramática. Pero es básicamente lo mismo.


--------------------------------------------------oOo--------------------------------------------------
Os diré algo sobre la cuestión de las historias.No son únicamente un entretenimiento, no os engañeis. Son todo lo que sabemos, daos cuenta, todo lo que sabemos para combatir la enfermedad y la muerte. Si no tenéis historias, no tenéis nada.
                                                                                                                   -Leslie M. Silko     


Hasta la próxima! 
Salud, abundancia y paz!
                           -Gaby


  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenidas las comentarios detodas!!!
♥Gracias por visitar mi blog♥